Amorexia

Amorexia

Hace algunos días veía un documental en televisión sobre un grupo de chicas con problemas alimenticios como bulimia y anorexia, entre otros. Y al observar los tratamientos comprendí porqué no funcionan, porqué esto es algo que se ve tan difícil de superar. Por qué la esperanza de una curación parece estar lejana.

Resulta que estas chicas llegan a internarse a un lugar que cobra bien por sus servicios.

Entre ellos, les brinda atención permanente y les pone ciertas reglas, y dentro de ellas está la vigilancia en el comedor, para que se coman toda la comida, para que consuman el medicamento, para que no hagan lo que se supone que es incorrecto en el tratamiento, etc.

Pero nada ahí está humanizado. Todo es frío. Las charlas con la psicóloga son difíciles, precisamente porque la psicóloga en este caso, ve el problema afuera, en ningún momento se pone en el lugar de la chica, sino que cree que ella no está haciendo lo suficiente. Todo allí está helado. Las chicas lloran al comer. Sólo saben que tienen que hacerlo, no importa cómo. Son las reglas. Aparte de todo está esa presión de “no querer defraudar a tus padres o a la familia”. Como sea, ellas comen con dolor. Una de ellas se resiste tanto a la comida (vida), que tiene un tubo permanente conectado a su estómago para poder ser alimentada. Pero el personal se siente feliz y satisfecho cuando observa los platos vacíos, porque comieron. Aunque a ellas, un dolor tal vez no confesado, las consuma por dentro. Y seamos realistas. Ellas están ahí esencialmente, por falta de amor, no de comida. Pero esto sólo es una extraña creencia sin fundamento, para el amplio mundo de la medicina occidental. Lo que significa que el trabajo de sanar, lo tienen los familiares y la chica en cuestión. A quienes realmente les duele.

Y es que una cosa es el buen trato y otra muy distinta es que el amor sea el instrumento base de una institución. Aclaro.

El amor, la fuerza que mueve al universo, en este lado del planeta, no se usa como curación en los espacios donde más se necesita. No se toma en cuenta para sanar. Simplemente no existe ni siquiera como opción. Y hay que aceptarlo.

Y es que no se trata de tomarse la pastilla o de comerse toda la comida o de dejar de comer. Se trata de qué hay dentro de ti cuando lo haces. Se trata de qué historia te llevó a necesitar el medicamento o a estar en determinado lugar. Se trata de qué estás cargando. Qué culpas que consideras tuyas estás pagando. Con qué culpas viniste a este mundo. Qué resentimientos te han ido agotando. Qué miedo estás viviendo. Cuánto enojo te está consumiendo. Qué momento aún te sigue doliendo. Qué palabras te están lastimando. Eso es.

Si bien, a lo largo de mi vida he sido alguien que bendice el medicamento, porque creo que es una ayuda temporal y más que nada mental, sé perfectamente que no es la cura. Que para sanar una herida sólo tú, que puedes entrar en ti y decirte: te amo, lo siento, perdóname, gracias; muchas veces, en lugar de pensar, en lugar de recordar, en lugar de preguntar. Que también puedes decirle esas hermosas palabras a tus pensamientos, a tus pesares, a tus inquietudes, a ti misma, o al viento. Se trata de entrar en ti y volver a creer. No te hablo de creer en el mundo o en alguien, hablo de creer y confiar en ti, de volver a empezar a cada segundo. De abrir una ventana en el corazón para que sople brisa fresca. De abrir tus brazos y decirle a la vida: “Quiero hacerlo, guíame.” Y la vida con toda su belleza, podrá enseñarte. Quizás haya lágrimas, lo sé. Pero ellas serán como un río que se llevará todos los viejos momentos, lo que ya no tiene sentido que esté.

¿Y la fuerza para hacer esto? Porque necesitarás fuerza en el corazón. Pues la tienes. O no estarías leyendo esto. Cuando escribo algo desde mi corazón, es porque hay un corazón dispuesto a recibirlo. Y ese es el tuyo.

¿Y si es tu hija, tu familiar, tu consultante? De igual manera, necesitarás fuerza en el corazón y la tienes, puesto que le quieres o por lo menos, le aprecias. Quizás haya un momento en el cual no desees correr riesgos y quieras llevarla a una institución o con un profesional, y eso está bien. Sólo asegúrate de su porcentaje de amor, de su porcentaje de humanidad, de bondad. Que tu hija o hijo sepa que le crees, que están siendo guiadas, que están juntas. Pero lo más importante será que te preguntes ¿Qué es lo que hay dentro de mí, que me hace ver todo esto en mi hija? Eso es tomar responsabilidad. Después de eso ama con todas tus fuerzas, lo que sea que venga, pero ama de verdad, que en la medida en que lo hagas tú, por ti, ella mejorará.

Ayúdate, que es tu percepción. Quizás ella está perfecta, pero tus memorias dicen lo contrario. Abrete a esto. Amplía tu mente. Traza nuevas rutas neuronales. Perdona. Ama. Agradece. Las bendiciones se esconden fácilmente de los sentidos.

La medicina occidental puede ayudar temporalmente de muchas formas, pero eso sólo es un regalo en tiempo, para que tú hagas el resto que consiste en sanar las memorias dolorosas heredadas. Nunca olvides que las instituciones son números, cálculos, estadísticas, concreto, pastillas, por eso es muy poco lo que pueden hacer por ti o por tus seres queridos. Pero tú, tú tienes todo lo que se necesita para salir adelante. Y puedes.

Consulta médicos especialistas que relacionen el campo emocional con el cuerpo físico, aquellos que crean que el perdón puede sanar más corazones que un montón de pastillas.

Consulta sobre la bioneuroemoción.

Practica FASTER EFT.

Encuentras todo esto gratuito en la red.

Anorexia según Wikipedia:

es, junto con la bulimia un conjunto de enfermedades mentales y uno de los principales trastornos alimenticios, también llamados Trastornos psicogénicos de la Alimentación (TPA).

Viviccionario:

Amorexia: Proceso de carencia de amor propio y de pérdida del amor por la vida, que atraviesa una consultante diagnosticada por problemas alimenticios.

De antemano ofrezco una disculpa, si este tema no es tratado por mí, como tú esperabas o si de algún modo lastima. Sólo surgió. Y mi corazón me dijo que lo publicara. Esa es mi razón.

Lo siento, perdóname, gracias, te amo.

Gracias por leerme.

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11 COMENTARIOS

  1. Helga
    abril 27, 2015 18:58 Responder

    Apreciable Sra.

    Por fabor informarme el precio de una consulta privada por skype si es posible.
    Muchas gracias por contestar.
    Feliz noche,
    H. Everon

  2. Antonio
    mayo 04, 2015 15:38 Responder

    Sencillamente genial, Vivi. Yo tengo la misma impresión que tu sobre los sistemas de salud en América Latina y me imagino que en el resto de Occidente es igual. Recuerdo una de mis primeras consultas con el psiquiatra con poco mas de veinte años, quien me dijo que tenía un T.O.C (trastorno obsesivo compulsivo), y hoy pienso que jamás me preguntó como me llevaba con mis familiares, si me sentía solo, tan solo me estigmatizó. Y así siguieron por años repitiendo la misma estúpida cantinela. Y por momentos la creí. Hoy ya no les creo. Es probable que casi todas las enfermedades sean psicosomáticas, o todas si pensamos que si al físico le pasa algo la psiquis reaccionará de algún modo (y viceversa).
    Hay algo: para mi cuando se le pone un nombre a determinadas conductas y procesos mentales todos cocreamos una enfermedad. Pasa a ser parte de nuestro diccionario y nos puede hacer muy mal porque todavía nos dicen que la enfermedad no se cura más: “las enfermedades psiquiátricas no se curan”. No se hasta que punto existen. Y si a esto agrego la discriminación que sufrimos quienes tenemos algún diagnóstico y cómo nos pueden llegar a encerrar a la fuerza en un “centro de salud” me duele. Pero pienso luchar.
    Podría escribir mas y específicamente sobre trastornos de la alimentación pero no quiero resultar pesado y no se si hay un número de palabras límite. Gracias, querida Vivi

    • Vivi Cervera
      mayo 05, 2015 11:41 Responder

      Antonio, gracias.
      No hay límite de palabras.
      Te leía tan agradable y atentamente, que no habría querido que terminaras el texto.
      De hecho, escribiré sobre esto y simplemente agregaré tu comentario, si me lo permites,
      aunque creo que sí, puesto que lo has escrito públicamente aquí.
      Cuando quieras continuarlo, te leo atentamente. Este es un tema que me interesa muchísimo.
      Te agradezco, una vez más.
      (:

      • Antonio
        mayo 06, 2015 13:39 Responder

        Hola Vivi, quería decirte que puedes publicar mis comentarios donde quieras porque confío en ti y pienso que actúas básicamente movida por el amor y las ganas de ayudar. Lo que voy a agregar es algo anecdótico que vi en mi país (Uruguay) cuando era adolescente. Hubo un tiempo en que se empezó a hablar de los trastornos de la alimentación particularmente en chicas adolescentes y se hizo una campaña para identificarlos y tratarlos. Recuerdo un spot publicitario que decía: “una de cada cuatro enfermas muere”. Yo no lo podía creer porque esto se daba de la clase media baja para arriba y me preguntaba: ¿pero no pueden razonar que si dejan de comer morirán?, ¿no pueden ver que mientras ellas desperdician la comida otros no tienen que comer?. No estoy juzgándolas, solo digo lo que cruzaba por mi mente en aquel entonces.
        Pasó un tiempo, quizá dos o tres años, y la situación mejoró. Y creo que en parte la situación mejoró porque se dejó de hablar del tema y de la clasificación de las enfermedades relacionadas con la alimentación, lo cual me remite a mi percepción de que ponerle nombres y etiquetas a las conductas humanas junto con sus procesos mentales no es de mucha utilidad. Cada chica que se salvó habrá resuelto el problema a su manera y en su contexto. Conocí una persona que fue diagnosticada con bulimia y se que sufrió, probablemente mucho. Hoy no tiene el problema. Saludos para tod@s

  3. Rosa
    agosto 24, 2015 09:42 Responder

    Vivi gracias . Como siempre directo al punto. GRACIAS

  4. Patricia
    enero 14, 2016 16:48 Responder

    GRACIAS GRACIAS GRACIAS!!!

  5. Andrea Gantus
    enero 14, 2016 19:32 Responder

    Hola viví, es tal lo relata, tuve anorexia nerviosa, fui tratada en un centro donde enseñaban las 6 comidas, me pesaban a diario y había reunión con psicólogos 3 veces a la semana. Solo se pensaba en retar o humillar a quien no hubiese hecho las cosas tal lo esperado, y si biem a muchas nos ayudo, vida caer muy profundo y morir a 3 compañeras. Ya pasaron 25 años. Siempre cargue con el estigma de la anorexics a la que hay que controlar. Mi familia no aporto nada, mas bien delego en el centro de ayuda, lo que le correspondía hacer. La falta de amor me llevo a dejar de quererme. Hoy me cuido, me respeto y me quiero. Por mis propios medios. Nadie me preguntó nunca que puedo hacer por vos.? No era comida lo que yo quería, era amor y abrazos. Al día de hoy temgo 2 hijos a los que beso abrazo y les digo cuanto los amo. El principal alimento del alma esta provisto,, lo demás llega por añadidura. El centro del q hablo. Es de un régimen militar y cerrado. Un comedor inmenso y cuadernos donde se registra el peso diario que comen las paciemtes y si han vomitado o escondido la comida. Nos trataban como nenas caprichosas. La inmensa mayoría solo quería reconocimiemto como ser humano, saber que existían para alguien mas, y la única vía que encontraban era a través del aspecto externo, ay q bellas tan flacas…..finalmemte yo me salí del centro., le dije a mi psicólogo q ciitara a mi madre, nunca lo hicieron y decidió tomar las riendas yo. Comer para alimemtarme, no por obligación, y finalmemte aprender a quererme y aceptarme. Tuve mucha fuerza. Lo logre, pero a veces. Pienso en cuantas quedaron en el camino. Y me da tristeza. Ame tu artículo, tan claro y cargado de amor. Gracias . Saludos. Andrea desde Argentina.

    • Vivi Cervera
      enero 14, 2016 19:36 Responder

      Andrea gracias. Te felicito, has hecho de ti una obra de arte. Continúa por ahí. Un abrazo fuerte.

  6. Alexa
    enero 15, 2016 12:17 Responder

    Gracias Vivi, tus publicaciones siempre se relacionan con lo que ando buscando o pensando. En estos días me preguntaba si limpiando con ho’oponopono puedo amarme a mí misma, porque aunque pensaba que mi autoestima estaba bien la vida me ha presentado unasituación que ha sacado a relucir algunos detalles que aún no he resuelto en este aspecto y andaba buscando lecturas o ejercicios prácticos para mejorar la autoestima pero crees que solo con “te amo, gracias” lo logre?

    • Vivi Cervera
      enero 15, 2016 13:22 Responder

      Hola Alexa.
      Creo que puedes comenzar a amarte sin que esto tenga que comprometer a la vida a darte algo. Creo que puedes amarte por el gusto de hacerlo. De forma continua, sólo con “te amo, gracias”. Y si vienen cambios (que siempre vienen sin duda alguna) magnífico. Si no vienen, pues ya es un cambio enorme el poder amarme como nunca antes.
      Te recomiendo una entrada de este blog: CERO EXPECTATIVAS.
      Gracias por comentar. 😀

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