Cada quien da y recibe, lo que tiene en la memoria o en el corazón

Cada quien da y recibe, lo que tiene en la memoria o en el corazón

Las cosas aparecen inesperadamente. Resulta que recibí una mención en Twitter de parte una querida lectora, Luciérnaga y en ella con una imagen me comenta que el texto de una entrada de mi blog había sido plagiado. Y mi respuesta a ella fue que normalmente, las personas que copian y pegan textos que no son de su autoría pero que aparecen como tal, consideran que todas las letras provienen del universo y que por esta razón, su autoría no debe ser reconocida.

Y seamos sincer@s, las letras vienen del universo, pero yo me siento más que agradecida por haber sabido de la existencia de Whitman, de Emerson, de Borges, de García Márquez y de Richard Bach. Me siento maravillada al conocer la magia de Vivaldi o el genio de Miguel Angel. Me siento brillar cuando bajo una poesía aparece el nombre de quien hizo posible que eso llegara a este mundo. Y más, si tengo la posibilidad de encontrar toda su obra, su pluma dorada. Esa magia nos la proporcionaron personas que al publicar tenían claro que una cosa es lo que divinamente nos inspira, y otra lo que humanamente nos invita a respetarnos. Una cosa es que tengamos claro que todo viene de la inspiración divina y otra muy distinta, a que por eso podamos robar. En realidad, cortar de tajo el nombre de una autora o autor, es eliminar posibilidades a quien lee, impedirle que encuentre más de eso que tanto disfrutó. Si no conoces la autoría, escríbelo. Así la persona que te lee buscará la fuente.

Plagiar letras porque vienen del universo, es tan igual como robar casas o carros porque su contenido también llegó del universo. Es tan igual como robar confianza, buenos momentos, posibilidades y más. Todo viene del universo amados seres humanos.

Algunas personas ven en esto al ego, pero ¿Sabes qué? Al ego hay que consentirlo, mimarlo, amarlo, porque a través de él, tomamos cuerpo físico y a través de él, olemos las rosas. De hecho, quizás no te hayas dado cuenta de que a través del ego, criticamos al mismo ego. Así que será ego o lo que gustes, pero aquí en este mundo, alguien que está en la cárcel por robar un banco, no puede defenderse diciendo que todo lo que robó vino del universo. Vivimos en el planeta tierra y no en el cielo.

Pero ¿Qué enseñanza nos brinda esto? ¿Qué veo yo como mensaje inesperado en el plagio de letras y en el robo que llaman “hormiga”?

Simple. La aceptación de mi vida, de mi país, y sobre todo de mi gobierno. Piensa esto: Si hay personas por ahí que se sienten de maravilla robando palabras, ¿Cómo crees que se siente quien está ante el erario de un país?. Es facilísimo saberlo. Si estamos diseñados para robar cosas tan minúsculas que están al alcance de todos, como las palabras, pues con mayor razón el dinero del estado. Así que: ¿Cómo puedo yo culpar al gobierno por mi vida o de que todo vaya en decadencia, cuando a mi alrededor las personas han desarrollado un gusto enorme por tomar lo ajeno? ¿Cómo puedo esperar que el gobierno arregle una característica que nació con cada uno de nosotros, y que consiste en quedarnos con cosas que no son nuestras?.

Y si lo experimentamos es porque de un modo u otro lo hacemos.

Hay gente robando cosas para sobrevivir. Quienes roban palabras sienten que la vida les devuelve un poco la atención que nunca antes tuvieron. Quienes roban objetos del área de trabajo sienten que se cobran un poco todo lo que la empresa, la mamá o la vida no ha hecho por ellos. Quienes roban a otros seres humanos en la calle, están luchando por continuar con vida. Quienes roban alegría están sumamente enojad@s consigo mism@s y sólo anhelan ayuda. Quienes roban a su pueblo desean riqueza, porque en el fondo sienten que no tienen nada. Y si analizas aún más esto, pues se trata de un deseo enorme de continuar con vida, pero de manera equivocada y dolorosa. De una manera que siempre se pagará, puesto que todo va a parar al sí mismo.

Y no es culpa de nadie en especial. Viene en la memoria. Cada quien da, de lo que trae grabado en la memoria (o en el corazón). Está en cada quien el despertar (borrar).

Así que ¿A dónde voy con todo esto?

A que, a punta de ver lo diferentes que somos, a que hay acciones tan oscuras que para medio mundo son bendición y oportunidad.  Que aquello que para nosotros es absurdo y perverso, para los demás puede ser gracioso y equitativo. A que finalmente cuando las cosas van de mal en peor en el país, sólo me digo: hay mucha gente por ahí, robando cosas insignificantes esperando algo de paz. ¿Cómo no vamos a experimentar decadencia o pobreza? ¿A quién le vamos a reclamar si todos somos iguales?.

Escuché que una mujer en silla de ruedas le decía a una amiga: «Mija, me robé esta silla de ruedas de un lugar, y ahora me sirvió. ¿Te imaginas si no me la hubiera robado?».

Cosas así.

Todo eso lo llevamos en la memoria, de ahí lo recibimos. Repetimos historias. Así que es un buen momento para decirles: gracias por venir, las amo.

Me siento agradecida por tener pleno conocimiento de esto y de poder vivirlo como puedo, tal como lo hago. No ha sido fácil, han tenido que pasar años para asimilar un poco, que mis quejas sobre la vida carecen de sentido. Gracias Luciérnaga por tus palabras, tu empatía, tu amistad, tu cariño. Por venir con el viento.

Gracias por leerme.

Pd. La publicación en cuestión, afortunadamente fue corregida, se pusieron los créditos correspondientes. Gracias a quien lo hizo posible.

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2 COMENTARIOS

  1. Evelyn Toribio
    enero 24, 2016 19:39 Responder

    Yo tambien adoro leerte, gracias por tu extraordinario aporte al crecimiento de las personas que te leemos muchas veces pienso que el universo las manda justo en el momento que las necesito. lo siento ,perdoname, te amo, gracias ,

  2. Rosa
    mayo 20, 2016 13:05 Responder

    Gracias Vivi. Por esas palabras.
    Lo siento perdon gracias te amo

Deja tu comentario. Adoro leerte.

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