El marketing en tiempos de espiritualidad (parte 3)

El marketing en tiempos de espiritualidad (parte 3)

Espíritu, espiritual, espiritualismo y espiritualidad son palabras afines con diferente significado. Este texto hace énfasis en la espiritualidad, palabra que a su vez tiene diversas connotaciones dependiendo del contexto y que aquí interpreto como una expresión que posee calidad de espiritual, y que de alguna manera denota un estrecho contacto con el espíritu.

El espíritu es el principio vital que trasciende el cuerpo que lo contiene; es la esencia portadora de la Creación y está más allá de nuestra comprensión. La mente pensante, que trabaja incansablemente a su lado, jamás tendrá la oportunidad de descubrirlo o describirlo en su verdadera extensión…

Sin embargo, el espíritu se vale de la mente pensante para crear un cuerpo físico contenedor de la experiencia humana. Y aquí estamos tanto tú como yo, con un nombre propio, con una cierta individualidad y con una vida llena de recuerdos envolviendo nuestro presente.

Ahora bien, aquí viene una pregunta clave que esclaviza al ser humano desde hace tiempo: ¿Se ha de cobrar el trabajo espiritual?

Espiritual es todo aquello que posee en su interior un espíritu, un alma, un ánima, una energía. Tú eres un ser espiritual aunque jamás hayas sentido el más mínimo amor por ti y aunque (es un ejemplo), el odio o la auto crítica sean tu fuente diaria de alimento. Si el espíritu dejara de poseerte ya no estarías en esta dimensión. Entonces un objeto, un animal o un árbol, es tan espiritual como lo eres tú. De hecho, el dinero (una energía tan pisoteada) también lo es. Esta espiritualidad tan tuya es la que convierte en espiritual todo aquello que percibes, todo aquello que tocas.

Tu energía sale a través de tus manos y se funde con la energía de tu obra maestra, con la energía de tu creación; de la pintura en ese lienzo, de ese pedazo de roble con el cual elaboras una silla, de ese barro que después de moldeado será el contenedor de una planta, de ese pedazo de papel en el que dejas escritas tus letras y de tus letras mismas. Tu trabajo sea cual sea es espiritual porque proviene de tu espíritu y tu espíritu está fundido con el espíritu mismo de la Fuente, lo cual convierte la obra de un ser humano en algo sagrado, en algo intocable, en algo que no está en discusión.

Con base en esto, tu duda también es sagrada y tampoco está en discusión porque es gracias a ella como encuentras una respuesta o quizá un punto de partida que te permita observar la vida desde una nueva perspectiva y que así las generaciones venideras encuentren un destello del espíritu divino aun en lo profano, aun en lo más sórdido que puedan concebir.

Pregunto nuevamente: ¿Se ha de cobrar el trabajo espiritual?

Sí, dado que todos los trabajos u oficios son espirituales.

Reformulo la pregunta: ¿Como trabajador(a) de la luz o terapeuta debes cobrar por tus servicios?

La respuesta es: Sí y sólo sí es tu deseo hacerlo; ya que este deseo sólo puede llegar hasta ti cuando lo ha inspirado la colectividad, y en la voz del colectivo del cual eres parte, también está implícita la voz de la Divinidad.

Si no deseas cobrar un solo peso por tu trabajo espiritual, también es perfecto porque de igual forma es una inspiración de tu propia colectividad y así mismo la expresión de tu divinidad. Es igual que si un profesor universitario no desea cobrar. Exactamente igual.

Todo esto es independiente de tu inversión de tiempo, de espacio, de talento o de dinero, porque se entiende que si eres terapeuta y trabajas gratis, es porque tienes el suficiente dinero como para costear los gastos que se generan con el solo hecho de estar viv@. Obviamente si es el caso contrario, si no heredaste nada, si no tienes dinero, ni patrocinios y entras en conflicto con el hecho de cobrar o no, tendrás que dedicarte a otra labor mientras aclaras un poco estos sentimientos, mientras asimilas el hecho de que en el dinero que va y viene también está impresa la sonrisa de Dios. De que todo esto que dice la gente de la espiritualidad es muy bello pero tienes que pagar el alquiler a fin de mes.

Las preguntas que te he hecho en párrafos anteriores te inquietan porque son creadas por la mente pensante para hacerte creer que si cobras tu trabajo, si valoras tu  tiempo, eres mala persona, ya que Jesucristo todo lo entregó gratuitamente. De allí viene. Pero eso es espiritualismo. Ese temor jamás te permitirá aceptar que Jesucristo continúa entre nosotros. Que no se ha ido. Que todo está bien.

Sin embargo, el punto aquí no es qué tan correcto sea cobrar el trabajo de luz, sino qué tan inmóvil te deja el hecho de plantearte esta pregunta cuando ya el trabajo que solías considerar espiritual está siendo cobrado y muy bien cobrado alrededor del mundo, como la medicina del alma que es. Hay mucha gente magnífica ganando dinero con la espiritualidad mientras tú todavía te lo planteas como posible pecado. Y pensar así es resistirse a lo que es, y sólo traerá dolor, carencias, pobreza, angustia e insatisfacción a tu vida. Son estas mismas sensaciones las que te impedirán conocer más el mundo, o asistir a eventos de naturaleza elevada, ni aunque lo hicieran gratuito, porque te lo has estado negando inconscientemente.

No niegues de nuevo al dinero. Bendícelo. Amalo. La riqueza, el dinero eres tú, bajo otra frecuencia.

El significado que le doy a cada palabra o a este tema es subjetivo, es personal; no quiere decir que sea una verdad universal, por lo tanto no tiene que ser la tuya. Ella, tu verdad te está buscando en medio de los rostros y las experiencias de mucha gente y ten por seguro que en el mejor momento te encontrará, te mirará a los ojos y te abrazará.

Cuando reconoces la existencia del espíritu en todo lo creado, ya eres espiritual y cuando descubres esto, abandonas todo rastro de espiritualismo para comprender perfectamente tu espiritualidad.

Gracias por leerme.

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