Inteligencia emocional: la capacidad de aceptar tu vida como es

Inteligencia emocional: la capacidad de aceptar tu vida como es

Una de las diosas más inspiradoras del Olimpo es Palas Atenea, su segundo nombre (Atenea) significa «Inteligencia Divina», precisamente porque nació de la cabeza de su padre Zeus. Ella es la diosa de la inteligencia, la verdad y la estrategia. Se destaca en las obras de Homero por su ayuda incondicional a los héroes, especialmente con Ulises de quien se compadecía frecuentemente por su infortunio. Palas Atenea (Minerva para los romanos) se caracterizaba por su espíritu guerrero, así como por su astucia y su estrategia. Puede considerarse como una mujer en toda la extensión de la palabra: perfecta, equilibrada; en algunos pasajes justa y compasiva con las demás mujeres, en otros temible e impositiva; era valiente aliada de los héroes de Troya y sobre todo, la diosa protectora de las artes, de la literatura.

Puedo resumir la complejidad de Atenea con los siguientes relatos: En la Odisea, cuando Ulises (rey de Itaca) fue castigado cruelmente por Poseidón (dios del mar), fue Atenea quien pidió ayuda a Zeus con el fin de que se terminara el castigo para Ulises y que así pudiera regresar al lado de Penélope su esposa, quien se encontraba en apuros por el gran número de hombres que a la fuerza la pretendían. La diosa Atenea tenía el poder de ayudar a los humanos porque aparte de hablar con la verdad, podía cambiar de forma corporal y también podía implantar pensamientos correctos cuando era necesario. Así fue como en la Ilíada pudo convencer al temible Aquiles para que no matara a Agamenón; lo tomó por sus cabellos y le dijo que razonara, que peleara con sus palabras pero que no matara a nadie. Y él al mirarla pudo reconocerla por sus ojos de lechuza, así que respetando la autoridad de la diosa, suelta la espada y se limita a discutir acaloradamente con Agamenón.

En otros relatos observamos a la diosa que protege la sacralidad de su templo (El Partenón) y de alguna manera toma venganza, como por ejemplo cuando Poseidón sedujo a Medusa en el templo de Atenea y esto ocasionó la ira de la diosa, quien convirtió a Medusa en un monstruo y después ayudó a Perseo para que pudiera matarla.

La Odisea está llena de historias que resaltan las características femeninas, el principio creador, la inteligencia, la impulsividad, y la capacidad de amar intensamente. Ahora la diosa ha vuelto para restablecer el equilibrio perdido a lo largo del tiempo por medio de una cualidad que poco a poco todas las mujeres van despertando y que es: la inteligencia emocional.

Considero que la inteligencia como tal, es una facultad humana que se divide en dos partes importantes que son:

a) Inteligencia académica, que tiene que ver con la asimilación correcta de todo lo que se estudia respecto de cualquier materia.

b) Inteligencia emocional, que se trata de tu capacidad de asimilación, adaptación y aceptación de tu vida (sea como sea).

Es maravilloso contar con las dos, aunque el hecho de adquirir o poseer inteligencia emocional es de mujeres privilegiadas, en las cuales predomina el arquetipo de Palas Atenea. Una mujer que sólo posea inteligencia emocional (aunque no académica) puede salir adelante con cualquier crisis porque en principio tiene la capacidad de aceptar sus lágrimas y de encontrar la solución como si tuviera un radar; en cambio una mujer que sólo es inteligente a nivel académico, tendrá más dificultades en la vida, se negará a aceptar o a recibir el dolor y le será más difícil manejar sus relaciones con todo lo que le rodea. Le será poco fácil ser feliz, lo cual es nuestro motivo para hacer lo que hacemos.

La esencia femenina (mujeres, hombres y demás géneros) está cambiando, está aprendiendo de elementos básicos como el agua y su natural manera de amoldarse, de adaptarse naturalmente al recipiente que la contiene. Ha comprendido que no puede continuar entre lamentos y quejas, entre maltrato y dolor. La lucha contra las ventajas del mundo masculino poco a poco va abriendo paso a la comprensión de que no ha de existir tal lucha porque el hecho de ser hombre o mujer solo le pertenece a la memoria. No hace débil a nadie, ni pone en desventaja a la esencia de la creación, simplemente le hace diferente y una parte esencial del mundo masculino (sí y solo sí, así lo creemos).

Hemos sido todo y continuamos siendo todo, entonces ¿Cómo culpar? La existencia siempre se reúne en un solo ser: aunque aquí en este mundo nos toque llamarle hombre, mujer o de cualquier otro género. Además todas hemos experimentado los géneros existentes, tú has sido de todo a lo largo de tus vidas, has tomado parte en el orgullo y también en la humildad, en la emisión y en la recepción, en el pensamiento y en el sentimiento, en la luz y en la oscuridad, en el inicio y en el fin. Así que dentro del caótico orden de la vida estás en el punto correcto, en tu mejor momento. Y es por ello que el arquetipo de Atenea y su inteligencia emocional, su capacidad de abrazar todas sus facetas, está aquí para desvanecer el caos de tu memoria ancestral.

Afuera, no hay a dónde mirar. No hay a quien culpar.

Esta entrada fue publicada en el día de la mujer, un 8 de marzo del 2010.

Gracias por leerme.

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