Las palabras que te has tragado

Las palabras que te has tragado

Hace varios años escribí un microcuento que le gustó mucho a las personas, dice así:

«Había engordado mucho // ¿La causa? // Se había tragado muchas palabras.»

«Tragarse las palabras», expresión que significa: tragarse la ira el enojo, la impotencia, la frustración, entre otras emociones. Pero ¿El tragarse las palabras puede ocasionar exceso de peso así como dice el microcuento?. Por supuesto que sí. Engordamos como respuesta a una amenaza que se ha considerado real. Y esto puede ocurrir en la adultez, aunque generalmente tiene su origen en la niñez, que es cuando aprendemos a hacer silencio de manera obligatoria, porque los adultos responsables de nuestra crianza también vivieron de ese modo.

Y los niños por su fragilidad muchas veces sienten miedo de expresar su dolor, su disgusto, así que guardan esto como un resentimiento y también como una protección, intentando que al aumentar de peso, nada vuelva a lastimarles. El enojo pasa así a un segundo plano, quedando latente, esperando la menor oportunidad para salir, para ser vivido. Entonces los niños llegan a la adultez con este programa/sistema de protección, que promete que estarán a salvo engordando, aunque esto no sea verdad. 

Autocuración y enojo. Cómo fundirlos.

Naturalmente, esta rabia contenida, que bulle dentro del ser humano que ha engordado, le hace comer más porque ha encontrado en los alimentos un placer que no hay en su vida cotidiana. Y aquí cabe aclarar que el enojo reprimido, que también significa culpa, hace que esa persona coma más. No al contrario. No es que porque come mucho siente culpa. En este contexto, es porque siente culpa que come mucho. Esto en la mayoría de los casos. Deseo que lo tengas claro.

No se trata de la comida. Es simple. Si fuera la comida todos los seres humanos que devoran montones de comida estarían obesos, y no todos lo están. Repito, es simple lógica. Para poder culpar a algo, ese algo debe producir el mismo efecto en todas las personas de una muestra. En síntesis, no se trata de la comida.

Comer libres de culpa.

Sin embargo, reconozcamos algo: Es más fácil, mucho más fácil ponernos a dieta y vernos bien unas semanas, que comenzar a perdonar gente, comenzar a perdonarnos nosotros. Es más aceptado socialmente el decir: Ah, es que estoy a dieta porque esto da la impresión de que te cuidas, de que no eres una persona desordenada, descuidada, que se atiborra de comida cada vez que puede. Las personas poco observadoras aman escuchar que alguien está a dieta, consciente o inconscientemente piensan que eso es amor. No obstante, ellas se tragan más que las palabras. Se tragan la creencia de que cuidarse es comer menos o de manera sistematizada.

Pero esas solo son memorias. Cosas viejas por dejar ir. Hay quien desea un cambio de raíz, para esa persona escribo.

Al sugerirte que no te tragues tus palabras, no te estoy invitando a pelear con alguien. Solo a mirar dentro de ti, y a perdonar todo lo que ya pasó. Perdonar lo que escuchaste, perdonar lo que dijiste, porque entablar una discusión con alguien aunque creas tener la razón, de entrada es perder. El enojo reprimido debe ser mirado, sentido, perdonado. En medio del enojo, perdónate. Ama tu sentir, es natural sentirnos así de vez en cuando. Esto también es quererte. Cuando te enojes.

Reconcíliate contigo. No existe nada más bello.

Gracias por leerme.

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Foto: Pixabay.com

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