Mereces amor

Mereces amor

¿Cuántas veces en tu vida has perseguido al amor?

Espero que pocas veces o ninguna, y que si tuvo que ser así, entonces que lleves contigo el aprendizaje de esas experiencias.

Correr detrás de alguien para que te ame es algo que haces inconscientemente porque crees que es la mejor forma de crear o mantener una relación. En el frágil concepto humano de la vida esto significa “poner un granito de arena” o hacer la parte que te corresponde porque supones que viniste a trabajar duro para encontrar lo que buscas.

Pero actuar de esta forma no es cómodo. Hay esta especie de diablillo interior que te impulsa a perseguir los pasos de la persona de la cual estás enamorad@, a revisar el celular cada rato, a llamarle para saber dónde y con quién está, a llegar a los sitios donde crees que se encuentra y lo más doloroso, te impulsa a abandonar totalmente tu vida, dejándote a un lado, ocupándote de la vida de alguien más, buscando la felicidad muy lejos de donde realmente está, o intentando encontrarla en el futuro incierto, donde imaginariamente vives a su lado feliz por siempre. Estas situaciones te impiden vivir plenamente. El pasado te ocasionará nostalgia, tristeza o impotencia y el futuro te ocasionará miedo y preocupación.

Y, ¿sabes algo?

Tú vales mucho. Y mereces amor, todo el amor del mundo. Así que dedícate a ti misma. Que cada pensamiento que llegue a ti, pueda ser limpiado con esa dosis de amor que estás preparada para darte. Que cada pensamiento que llegue a ti, pueda ser amado. Invierte todo el tiempo posible en ti, en pensamientos dulces hacia ti. Hay mucho por hacer, por limpiar, por sanar, por amar. Dedícate a ti misma, es la mejor inversión que puedes hacer. Y la vida te la devuelve de inmediato, de miles de hermosas maneras que irás notando.

Si toda la vida has perseguido al amor, si has estado corriendo detrás de alguien para alcanzarle y parece que va volando porque jamás puedes sentir que está cerca, entonces necesitas amor de ti. Pero no de ese amor que conociste, no es ese amor del que se habla en las películas, no de ese amor que te enseñaron. Necesitas un amor que nazca como el agua de los manantiales y que sea incondicional, fiel a ti y con el que no dependas de una llamada, de una caricia, de una mirada. Amor propio se llama.

Gracias por leerme.

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